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por Daniel Pipes

¿Cómo ven los musulmanes a Barack Hussein Obama? Tienen tres opciones: tal como él se presenta — alguien que “nunca ha sido musulmán” y que “ha sido cristiano siempre“; o bien como correligionario musulmán; o como apóstata del islam.

Las informaciones sugieren que mientras los americanos en general perciben al candidato Demócrata como carente de religión antes de convertirse en manos del Reverendo Jeremiah Wright a los 27 años de edad, los musulmanes de todo el mundo raramente le ven como cristiano, sino normalmente como musulmán o bien como ex musulmán.

Lee Smith, del Hudson Institute, explica el motivo: “El padre de Barack Obama es musulmán y por tanto, según la ley islámica, musulmán es el candidato. A pesar de los versos coránicos que explican que no hay obligación en la religión, un hijo musulmán adopta la religión de su padre…. por lo que los musulmanes de todo el mundo, musulmanes no americanos en cualquier caso, sólo pueden ver a Barack Hussein Obama como un musulmán.” Además, el expediente académico de su escuela en Indonesia le cita como musulmán.

Así, el rotativo egipcio Al-Masri al-Youm se refiere a “su origen musulmán.” El dictador libio Mu‘ammar al-Qaddafi se refería a Obama como “un musulmán” y una persona de “identidad islámica y africana.” Un análisis de Al-Jazeera le llama “un hombre no cristiano,” un segundo análisis se refiere a su padre “musulmán keniata,” y un tercero, firmado por Naseem Jamali, observa que “Obama puede no desear ser contabilizado como musulmán, pero los musulmanes están impacientes por contarle entre los suyos.”

Una conversación cotidiana en Beirut, citada en el Christian Science Monitor, recoge el desconcierto. “Tiene que ser bueno para los árabes porque es musulmán,” observa un tendero. “No es musulmán, es cristiano,” responde una clienta. El tendero responde con acritud: “No puede ser cristiano. Su nombre de pila es Hussein.” Las discusiones árabes sobre Obama en ocasiones mencionan su nombre compuesto como una clave, sin necesitarse de más aclaraciones.

“El simbolismo de un candidato presidencial norteamericano con posibilidades con el nombre compuesto de Hussein que asistió a la escuela secundaria en Indonesia,” escribe Tamara Cofman Wittes, de la Brookings Institution, desde una conferencia norteamericano-musulmana en Qatar, “ciertamente tiene impacto sobre los musulmanes en el extranjero.” Thomas L. Friedman, del New York Times, concluye que los egipcios “en realidad no comprenden el árbol familiar de Obama, pero lo que sí tienen claro es que si América — a pesar de verse atacada por militantes musulmanes el 11 de Septiembre — está dispuesta a elegir como su presidente a un tipo con el nombre compuesto de ‘Hussein,’ ello marca un cambio abismal en las relaciones mundiales América-musulmanes.”

Algunos líderes musulmanes americanos también perciben a Obama como musulmán. El presidente de la Sociedad Islámica de Norteamérica, Sayyid M. Syeed, decía a los musulmanes en una conferencia en Houston que tanto si Obama gana como si pierde, su candidatura reforzará la idea de que los niños musulmanes “pueden convertirse en presidentes de este país.” Louis Farrakhan, de Nation of Islam, llamaba a Obama “la esperanza del mundo entero” y le comparaba con el fundador de su religión, Fard Muhammad.

Pero esta excitación también tiene una cara oculta — las sospechas de que Obama es un traidor a la religión de su nacimiento, un apóstata (murtadd) del islam. Al-Qaeda ha mostrado a Obama afirmando “no soy musulmán” y una analista de la Universidad de Mary Washington, Shireen K. Burki, ve a Obama como “el candidato soñado de bin Laden.” Si se convierte en comandante en jefe de los Estados Unidos, asegura, Al-Qaeda probablemente “explote su ascendencia para argumentar que hay un apóstata encabezando la guerra global contra el terror… con el fin de orientar a sus seguidores hacia la acción.”

Los musulmanes corrientes tienden a esquivar este tema. Un partidario egipcio de Obama, Yasser Khalil, cuenta que muchos musulmanes reaccionan “con desorientación y curiosidad” cuando Obama es descrito como apóstata musulmán; Josie Delap y Robert Lane Greene, del Economist, llegan a afirmar que la temática de Obama como apóstata “viene brillando por su ausencia” entre los columnistas y redactores en árabe.

Esta última afirmación es imprecisa, dado que el tema realmente se debate. Al menos un diario árabe publicó el artículo de Burki. El Al-Watán de Kuwait se refería a Obama como “un musulmán de nacimiento, un apóstata, un converso al cristianismo.” Escribiendo en el Arab Times, el autor progresista sirio Nidal Na‘isa llama repetidamente a Obama “apóstata musulmán.”

En suma, los musulmanes están desconcertados con la presente situación religiosa de Obama. Se resisten a su autoidentificación como cristiano al tiempo que dan por sentado que un hijo de padre musulmán y llamado “Hussein” viene al mundo siendo musulmán. Si Obama se convierte en Presidente, las diferencias de afiliación religiosa entre musulmanes y americanos van a crear problemas.

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